El ambiente rociero se traslada a la villa mudéjar

Sevillanas, flamenco, caballos, rebujitos, pescadito frito, casetas, carruajes y diversión se dan cita este fin de semana en la celebración de la Feria Rociera.

Más de 700 kilómetros y unas seis horas de viaje separan la villa de Cuéllar de la aldea de El Rocío, en la localidad de Almonte, en la provincia de Huelva. Sin embargo, este fin de semana, no hace falta coger el coche ni emprender un largo camino para disfrutar de todo el ambiente de la fiesta del pequeño municipio, ya que se ha trasladado hasta la villa de Cuéllar con la celebración de la Feria Rociera.

A lo largo del fin de semana se están sucediendo las actividades en torno a la fiesta onubense, entre las que no han faltado las sevillanas, el flamenco, los caballos, carruajes y las comidas y bebidas tradicionales de las ferias andaluzas. Rebujitos, vinos finos y tapas de pescadito frito y cazón en adobo sacian la sed y el apetito de los cuellaranos y visitantes que se acercan hasta la zona norte de la localidad, en el entorno de la calle Agustín Daza, donde se encuentra situado el recinto ferial, inaugurado la noche del pasado viernes, con la apertura de casetas, encendido de luces y concierto flamenco.

La mañana de ayer estuvo dedicada especialmente a jinetes y caballos, que ya a las 10.30 horas se dieron cita en el bar restaurante La Brasería para degustar aguardiente con pastas y partir en romería hasta el parque de la Huerta del Duque, donde disfrutaron de un almuerzo campero. Poco después de las 12 horas abría de nuevo sus puertas el recinto ferial, y con él las casetas y los puestos de venta de artículos camperos y rocieros. Minutos después en torno a medio centenar de caballistas regresaban al lugar desde el parque de la Huerta del Duque, donde pudieron disfrutar de nuevo del ambiente de alegría y colorido de la feria. El punto final al paseo campero se realizó en la Brasería, donde, tras la foto de grupo, pudieron disfrutar de las típicas tapas andaluzas, donde el pescadito frito volvió a ser el protagonista. Tampoco faltaron los ritmos de andalucía y los bailes de sevillanas, en ocasiones amenizados por el grupo Sueño Flamenco.

Los más pequeños también tuvieron la posibilidad de divertirse en las atracciones e hinchables que se repartieron por el recinto ferial, a los que se sumaron un toro mecánico para el disfrute de niños y mayores. Tras una comida en La Brasería, que concluyó con la entrega de premios a los caballistas mejor arreglados y a las mejores combinaciones de jinetes y caballos, la tarde continuó centrada en el mundo equino, con la celebración de una exhibición de carruajes y la entrega de premio al más bonito. También durante la jornada del sábado desde la organización se regaló un abanico a todas aquellas mujeres que acudieron a la Feria ataviadas con traje de flamenca y se entregó un obsequio al grupo más numeroso de sevillanas. También se sortearon regalos. Como no podía ser de otra forma, el día de ayer se cerró con la música andaluza más popular, de la mano de un concierto de flamenco y los bailes de sevillanas.

La feria continúa hoy. A las 12 está prevista la apertura del recinto, a la que se unirá una exhibición de corte de jamón y la degustación del mismo entre los asistentes. Otra de las citas importantes de la mañana será una exhibición de herraje, a partir de las 12.30 horas. Los faralaes volverán a coger ritmo de nuevo a partir de las 13 horas, con una nueva actuación de baile de flamenco.

Fuente: El Norte de Castilla

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